viernes 6 de noviembre de 2009

Narraciones ficticias 17


LA CASA DE VUELTA




Las buenas noches del tren iluminado como si fuera la casa, luz blanca de buenas noches hospitalarias. En las tripas del vagón hay reunidas la variopinta grey de los habitantes periféricos.Un joven se esmera en hacer, en su libretilla, el dibujo de caras y gestos de los reunidos. Mira y dibuja en el anonimato de la pasajera casa. Un grupo de hombres juega a las cartas; están los que hablan y los que comen. Están los que leen y los que miran. Están los que duermen. Rumor de palabras y silencios. El vagón traquetea su carga amansada. Interrumpe el hacer de la grey, el recitado monocorde del cantor de sus penas: no tengo trabajo,ni paro, los médicos me han dicho que tengo una enfermedad. Soy padre de familia, tengo cuatro hijos, a los cuales no tengo para darles de comer, no me gusta pedir, pero les agradecería que me dieran lo que pudieran, si tienen algo de comer o lo que puedan, es muy triste y vergonzoso tener que pedir. Se lo agradezco, que tengan ustedes una buena noche y que dios se lo pague.
La luz blanca del vagón acoge a los peregrinos,a los artistas del hambre y a las cansadas gentes con sus rutinas prendidas que vuelven al sueño, a la lectura, a la conversación o al juego, hasta su estación de término. El joven del dibujo cierra su libreta, levanta su cuerpecillo mimbroso y baja al frescor de la noche sin despedirse. Los jugadores de Tute, dicen adiós al que, de los suyos, se va y dos chicos con voz en transición han subido y se han sentado al final del vagón, al sitio que parece reservado para los tímidos o para los que se quieren esconder de esa blancura de luz que muestra a todos las caras de sus desconocidos. Y allí en los dos asientos finales se cuentan sus cuitas de barrio, de chicas y porros y de esta luz blanca que no ilumina un presente oscuro. Tan oscuro que uno de ellos, conmovido por la desesperación del otro, le dice: hay que ser futurista, hombre. El otro, se sonríe y habiendo pillado el equívoco del amigo, le contesta: Sí, futurista, Terminator.Y se ríen los dos.
La casa transitoria de los periféricos, sigue su vía, soltando la blanca luz de las buenas noches, cual luciérnaga escondida.


DiVersos


He visto tus nalgas mientras
bajabas las escaleras y ya
tiemblan en ellas los
años que llegan y las harán viejas.


viernes 30 de octubre de 2009

DiVersos


La carretera blanca, blanca, blanca
y larga y recta y blanca, sedosa.
Desbordante de blancura en arcén blanco.
Suave sábana blanca de asfalto y olvido
Delicado blancor de la carretera
de seda blanca e inocente.
Recta y blanca,
seda y larga.


Narraciones ficticias 16


PUNTO




Tu ibas en un coche rojo, descapotable, de esos con un morro infinito. ¡Te han gustado siempre tanto! Te acercabas al colegio donde mi niño y tu niño trataban de aprender lo que la vida no es. Yo estaba leyendo, te vi llegar, no a mucha velocidad. Iba a marcharme, pero prolongé la lectura para dejar que te acercaras. Leía historias mínimas de sentencias lapidarias, me entretuve en tu espera y posé la mirada en "guerra y orgías, almas gemelas", cuando levanté los ojos, habías dejado al niño y ya arrancabas a toda velocidad perdiendote en la distancia. Un punto rojo. Alguna vez dijimos ser almas gemelas. Ya somos almas olvidadas. Un punto blanco.


DiVersos


ocaso y olvido, horas gemelas


DiVersos


Los halagos son un espanto,
sobrecogen la palabra.


viernes 23 de octubre de 2009

Narraciones ficticias 15


CONFIN



Cubierto de plena nada pasea inquieto bajo el sol de otoño. Plena nada es su cabeza hueca, vacía, en silencio de palabras. Plena de sustancia orgánica y completa oquedad resonante y cloqueante en su intercambio celular. Cubierto de plena nada con cabeza hueca, pasa calles y avenidas y horas después, su clueca cabeza vacía, arriba al confín de la zona.